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PACTO ENTRE EL PASTOR DE ABEJAS Y MELISA - Florencio Chicote Hernández
Llegó la abeja Melisa,
veloz, rauda, a toda prisa.
Me puso el ojo morado,
tan hinchado, tan hinchado,
que mirarme daba risa.
¡Qué fastidio, qué dolor!
¿Por qué, Melisa, me atacas?
Si picaras a las vacas
sería mucho mejor
para este apicultor.
Melisa, debes saber
que conmigo has de tener
algo más de miramiento;
yo te cuido y te alimento
si no tienes qué comer.
Te propongo hacer un trato:
si yo penetro en tu casa
para ver lo que allí pasa
y sin querer te maltrato,
será solamente un rato.
Te cuidaré del ratón
y de ese bicho matón
que llaman abejaruco
y del lagarto farruco,
que te cazan a traición.
Tenerte sana procuro;
al pico verde y al oso,
con saña yo los acoso,
los espanto, te lo juro;
de la varroa te curo.
Tendré que hacer la cosecha
pero eso es cosa hecha:
sólo las sobras te quito,
es decir, sólo un poquito
por si el duro invierno acecha.
Si al llegar el frío invierno
tu despensa está vacía,
y tu morada se enfría
te salvaré de ese infierno
poniéndote candi tierno.
Si veo que un balarrasa
pone en peligro tu casa,
raudo, galopando, al trote
iré yo con mi garrote
para a ese mal poner tasa.
Si falla la primavera
y los campos no florecen
y tus reservas decrecen,
un jarabe de primera
yo te pondré en la piquera.
Una sombra te daría
cuando el sol del mediodía
amenaza tu palacio
y poco a poco, despacio,
los panales fundiría.
Y si te molesta el humo
yo te amansaré con ron
o con tinto del porrón,
del mismo que yo consumo
a veces, con gusto sumo.
Si el sol con su poderío
vacía el cauce del río,
marchita todas las flores,
vuelve grises sus colores
y tu pueblo pierde el brío,
yo los campos regaría
con agua o con mi sudor
devolviendo el esplendor
a tu bosque y trocaría
tu tristeza en alegría.
A cambio sólo te pido
que hable de paz tu zumbido;
que en su precioso escondite
tu fiero aguijón dormite,
ese dardo tan temido.
El pacto está planteado;
yo mi parte cumpliré;
mi cariño te daré,
tanto si estás de mi lado
ROMANCE DEL ABEJARUCO TRAGÓN - Florencio Chicote Hernández
Estando yo en la mi choza
las mis colmenas pintaba,
las abejas vuelan alto,
el sol las acariciaba.
Mal barruntan las abejas,
se olvidan de la mielada.
Volaban abejarucos
por la colina dorada,
venían echando a suertes
quién la reina se zampara.
Le tocó al pájaro viejo,
el líder de la bandada
que tenía como pico
una tijera afilada.
Voló sobre las colmenas
y no pudo sacar nada;
a la otra vuelta que dio
cogió a una reina gallarda
que salió en busca de novio
y con ganas de jarana;
que emprendíó el vuelo nupcial
en tan funesta mañana.
—Abejaruco maldito,
aquí no nos haces falta,
aquí todo estaba en paz
antes de que tú llegaras.
Si cojo a ese pajarraco
ya veremos lo que pasa:
invitaré a mis amigos
y haré una fiesta en la plaza.
Agotada la paciencia
y la escopeta cargada,
siete disparos oyeron
aquellas pardas montañas.
El pájaro, como sordo,
ya volvía a las andadas,
voló sobre las colmenas,
las abejas atrapaba.
Presa de un nuevo disparo
y con las alas truncadas,
aqueste ave de colores
cayó sobre unas aliagas.
— No picará más tu pico,
ni verás más alboradas;
tus plumas van a adornar
de mi sombrero las alas;
tus muslos van a servir
para una buena fritada;
de tus tripas voy a hacer
cuerdas para mi guitarra.
Si vuelas, perfumas
Si vuelves, dulce eres
El sol contigo hace miel
Y me lo dices cada vez
que me siento a tu lado
y me olvido del mundo
con tu sonido, amiga abeja
En el almendro,
en el vuelo o en mi pelo
puedo decir que mi anhelo
es ser como tu en el cielo.
Nuevos :
Thank you / Merci
Gracias
/ Danke
Realization
/ Réalisation / Realización
/ Realisierung: Gilles
RATIA
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jour / Actualizado el / Letzte
Bearbeitung:
21/07/03
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