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Enhorabuena Conselleria d’Agricultura por los 10 años de Decreto de la pinyolà (o punyalà?) La apicultura valenciana agoniza a causa del Decreto de la pinyolà (o punyalà?) |
1.
Introducción
Los apicultores valencianos tenemos que dar la enhorabuena a la Conselleria d’Agricultura,
no nos queda más remedio.
Tenemos que agradacerle tantas cosas desde la publicación del primer Decreto de
“destierro de los apicultores valencianos” en 1993.
En primer lugar hay que darle las gracias por haber sumido a este sector,
pionero de la apicultura profesional en España, en una crisis sin precedentes.
Durante los años 80, los apicultores sufrieron una fuerte bajada de los precios
de la miel, un ataque generalizado de un hongo de la cría de las abejas y por
último la peor plaga sanitaria de este sector a nivel mundial, la Varroosis.
Cuando todavía no se habían recuperado de estos tres golpes, la Conselleria d’Agricultura
Valenciana nos da el “golpe de gracia” publicando el Decreto del “Destierro
Forzoso”, otra vuelta de tuerca que desató la indignación y la rabia entre los
colmeneros valencianos, sentimientos naturales cuando a uno lo destierran a
golpe de Decreto de su región, donde tradicionalmente, y sin ningún problema con
los citricultores, venía produciendo la preciada miel de azahar. Más aún, si
este destierro es manifiestamente injusto y vejatorio, como intentaremos
argumentar, y está conduciendo a los profesionales de la apicultura valenciana a
una situación dramàtica e insostenible.
2. ¿Qué ofrece el Decreto?
*Describir brevemente el origen del problema: La problemática de la aparición de
semillas en las mandarinas no era un problema en la citricultura valenciana
hasta la aparición de los híbridos de mandarino. Estas variedades ya estaban
caracterizadas en Estados Unidos y se sabía por los trabajos publicados que
producían un polen fértil capaz de desencadenar la producción de pepitas entre
ellas y posiblemente también en las clementinas autóctonas. A pesar de este
hecho, se introdujeron de forma irregular en nuestro territorio, parece ser que
en principio sin ninguna cuarentena ni experimentación previa. Posteriormente,
una vez obtenido el beneplácito oficial, sin oir las voces del propio sector que
ya advertían del peligro de introducir estas variedades sin planificación alguna,
sobrevino una implantación caótica de estos híbridos. Cada uno plantó o injertó
como quiso y donde quiso, sin tener en cuenta qué variedad tenía el vecino o lo
que es más difícil de entender, sin importar sobre qué variedad injertaba los
híbridos de mandarino. Este proceso era auspiciado por la Conselleria y saludado
por comerciantes, viveristas, que animaban a los citricultores a pasarse a los
híbridos. En pocos años, se hicieron populares la “Clemenvilla”, la “Fortune”,
la “Ortanique” o la “Ellendale”. Y como era de esperar, como ya se había
anunciado y teniendo en cuenta que el sistema elegido para planificar las
plantaciones era el de “sin ton ni son”, apareció la problemática de las
semillas en los frutos de las mandarinas, no sólo en las variedades nuevas sino
también en las clásicas. Está claro que si se plantan variedades compatibles
próximas, si alguna de ellas tiene un polen fértil y si se da una coincidencia
en la floración, pueden aparecer semillas en los frutos, pero esto ya se sabía,
y también se conocía la solución, que era la ordenación y planificación de las
plantaciones de estas variedades.
Ante tan lamentable y consciente error, lo más honesto hubiera sido reconocer
que no se habían hecho bien las cosas, que el proceso de implantación de los
híbridos se había hecho sin control y que había que introducir unas normas
mínimas para evitar la cercanía de variedades compatibles. Pero no, era muy duro
para políticos, dirigentes del sector e incluso para algunos técnicos, admitir
que habían sido los responsables últimos de la “pinyolà”. La opción elegida fué
usar un chivo expiatorio, los insectos polinizadores, de repente ellos eran los
causantes del problema, aunque no habían participado en las decisiones de
implantar los híbridos de forma irracional, a pesar de que simplemente hacían lo
que siempre habían hecho, una función ancestral y benefactora, la polinización
de las flores para desencadenar la formación de frutos, de la noche a la mañana
habían pasado de ser insectos útiles a convertirse en insectos “plaga”, pero
sólo en la Comunidad Valenciana.
La solución propuesta por ciertos dirigentes del sector y al final asumida por
la Conselleria se plasmó en el primer Decreto sobre la polinización cruzada en
plantaciones de cítricos en 1993. En este primer Decreto de la “pinyolà”, se
plantearon 2 medidas para eliminar a los insectos polinizadores de las zonas
citrícolas: La expulsión de las colmenas de abejas melíferas durante la época de
floración de cítricos y por si fuera poco el permiso para realizar tratamientos
insecticidas en floración. Estas dos medidas aberrantes para cualquiera que
pretenda compatibilizar agricultura y medio ambiente, desalentadoras para
cualquiera que propugne la lucha integrada y totalmente irracionales si se
piensa que se va a eliminar a un grupo de insectos que es vital tanto para la
agricultura como para la vegetación natural, fueron las “decretadas” por
nuestras autoridades agrarias y que, para vergüenza de muchos, todavía persisten
en la primavera del 2003.
3.Alternativas propuestas por la
Unió
Desde la Unió de Llauradors-COAG se han propuesto alternativas viables a este
Decreto irracional. Sin aceptar de ninguna manera la culpabilidad de las abejas,
los apicultores estaban dispuestos a aceptar restricciones a la instalación de
las colmenas pero a cambio de obtener un plazo de caducidad de 5 años para estas
medidas. Durante estos 5 años, podría elaborarse un mapa varietal, podrían
sentarse las bases de un plan de reordenación varietal y planificar la
implantación de nuevas variedades en el futuro. A pesar de que la Conselleria
elaboró un borrador de Decreto que recogía estas medidas y que se hubiera
aplicado en el 2002, éste no vió la luz a causa de las presiones del Comité de
Gestión de Cítricos.
4. Efectos del Decreto
Durante estos 10 años, la Conselleria se ha limitado a publicar repetidos
Decretos que condenaban al sector apícola en particular y al resto de
polinizadores de forma injusta. No ha habido alternativas, no se ha respetado el
carácter experimental del primer Decreto porque no se ha realizado un
seguimiento serio ni una experimentación rigurosa del problema. Lo que sí se ha
conseguido durante estos años es marginar a los apicultores valencianos, sembrar
la confusión entre citricultores y apicultores, diezmar todavía más tanto a los
insectos polinizadores como a los enemigos de las plagas y, sobre todo, esconder
la verdad.
Lo verdaderamente cierto es que las abejas y otros polinizadores, no han
introducido descontroladamente los híbridos y que aunque se quiera ocultar,
tienen mucho más valor que éstos. El valor de los polinizadores ha sido
reconocido por muchos investigadores, por la FAO y por diversos informes
avalados por la Comunidad Europea. Son imprescindibles para asegurar una
correcta producción agraria y para mantener la biodiversidad en nuestro entorno.
En el caso que nos ocupa, incluso los cítricos en general se ven beneficiados en
cantidad y calidad por una adecuada polinización entomófila. En particular, y
para colmo de los artífices del Decreto, el híbrido “Fortune”, el más implantado,
tiene un grado de partenocarpia muy bajo y por tanto necesita de los insectos
para dar cosechas normales.
Los efectos del Decreto sobre la apicultura valenciana han sido letales. Se ha
prohibido el acceso a su principal fuente de ingresos, la miel de azahar. Pero
además la indeminización económica ofrecida unilateralmente por Conselleria ha
sido claramente insuficiente y ha sufrido sucesivos recortes y retrasos no
explicados. Incluso ha habido intentos de limitar el acceso de los jóvenes a
esta actividad en los últimos años. Con este panorama, no es extraño que los
apicultores valencianos piensen en trasladar sus explotaciones a otras
Comunidades Autónomas.
Algunas mentes privilegiadas han felicitado a la Conselleria por seguir
publicando el Decreto, según dicen es el responsable de una supuesta disminución
de las semillas en los frutos exportados. Pero esto es una mera especulación,
por no decir una manipulación de los datos del SOIVRE. Es inevitable recordar
algunas cosas que se olvidan, no sabemos si consciente o inconstientemente. En
primer lugar, el Decreto viene aplicándose ininterrumpidamente desde el año
1993, y desde entonces la Unió de Llauradors-COAG ya pidió a la Conselleria que
cumpliera su función de “experimental” y que se hiciera un seguimiento serio de
todas las vertientes de esta problemática. Durante estos diez años, los estudios
rigurosos han sido escasos y el seguimiento realizado por Conselleria a juzgar
por los informes anuales que prometió, prácticamente nulo. Esta falta de interés
en llegar al fondo del problema contrasta con el resultado de uno de los pocos
trabajos consistentes realizados sobre la “Fortune” y comentado anteriormente:
Los polinizadores son necesarios para que esta variedad produzca normalmente
frutos sin semillas en plantaciones monovarietales. Ante la falta de resultados
serios de muestreos en campo durante los diez años de Decreto, consideramos que
fijarse en los datos de los tres últimos y sólo en las mandarinas destinadas a
la exportación, no es nada serio. Como tampoco lo es minimizar el hecho de que
no haya coincidencia de las floraciones de las variedades compatibles, siendo
evidente que de no haber esta coincidencia sólo pueden aparecer pepitas en las
variedades muy autocompatibles como la “ellendale”.
*(Tratamientos fitosanitarios)
A pesar de los efectos directos sobre los apicultores, tal vez el más pernicioso
de los legados del Decreto sea la aniquilación de los polinizadores naturales y
de la fauna de artrópodos que lucha contra las plagas, según la terminología
agraria la “fauna útil”. Son muchos los que se apuntan a la lucha integrada en
cítricos y los partidarios de compatibilizar agricultura y medio ambiente, pero
ni lo uno ni lo otro es posible mientras exista este Decreto. Es esperanzador
que la Conselleria promueva la lucha integrada en cítricos, pero esto no es
compatible con permitir el uso de insecticidas en plena floración del azahar
para eliminar a todo bicho viviente. Productos nada selectivos como el dimetoato,
que actualmente está prohibido en la Unión Europea, se han usado frecuentemente
para matar a los insectos que se sienten atraidos por el aroma y el néctar de
los cítricos.
5. El futuro
En fin, llevamos 10 años de Decreto y no se ha avanzado lo más mínimo, aquí no
hay progreso, sólo retroceso. Mientras el resto del mundo clama por la grave
decadencia de las poblaciones de insectos polinizadores, aquí se les condena
simplemente para ocultar una planificación deficiente de las plantaciones de
híbridos que son las responsables de la “pinyolà”. Los apicultores valencianos
piden que se les deje producir miel de azahar, la que les ha caracterizado desde
hace décadas, se han brindado a colaborar en medidas experimentales, se han
esforzado en elaborar unas normas consensuadas con los citricultores que
contemplen un plazo que permita otra vez la convivencia de apicultura y
citricultura, todo menos aceptar que las abejas son las causantes del problema,
que quede claro, las abejas no producen el polen responsable de la aparición de
las pepitas, ni han participado en la implantación irracional de los híbridos
que lo producen, toda esta problemática se hubiera podido evitar si al principio
se hubiera aplicado el sentido común en vez de la mera especulación. Llevamos
diez años de Decreto y no podemos eludir preguntar a la Conselleria ¿Debemos
entender que el destierro de las abejas y la aniquilación de polinizadores
durante la floración de cítricos va a ser eterno?
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