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Introducción
Un amigo me ha dicho : " En el 2001, mediré el tamaño de las
celdillas de obreras, pero no el de la cera estampada. Resultado : entre 786 ey
827 celdillas por decímetro cuadrado (por las 2 caras, o dicho de otro modo :
celdillas entre 5,3 y 5,4 mm) ".
Respuesta y
puesta a punto :
Actualmente disponemos de muy pocos medios de lucha contra varroa y mucho menos
medios biológicos eficaces. La indispesable pero difícil selección de abeja
resistente se aventura larga y complicada. Razón de más para interesarse sobre
la "pequeña" celdilla de abeja considerada " natural " y, se insinúa, culpable
de limitar a la Varroa. Veamos algunos de los aspectos de este nuevo objetivo
del interés apícola.
Un error básico consiste en decir que las eventuales " grandes " celdillas que
pueden construir libremente las abejas salvajes son celdillas realmente
naturales., o, dicho de otro modo, geneticamente codificado.
En efecto, como la abeja utiliza su cuerpo para medir, apreciar y construir sus
ceras, es normal que las celdillas que construye sean a escala de su cuerpo. Más
concretamente, los cuerpos son en general un poco más pequeños que la celdilla
donde la abeja ha nacido. Por consiguiente, el regreso hacia la celdilla llamada
natural no se podrá hacer más que " PROGRESIVAMENTE ".
Pero, entiéndase bien, no en una colmena que tiene tamaños de celdillas
demasiado dispares, como bien ha señalado Dominique MICHELETTO (criador francés
afincado en Chipre) que pone a sus emjambres cera estampada exclusivamente con
pequeñas celdillas para conseguir la transición.
Los primeros " pequeños " ensayos que he realizado personalmente han obtenido
éxito porque tenía, excepcionalmente a mi disposición una linea de abejas, de un
lejano origen meda, que por un cruzamiento recesivo, ha regresado por azar a una
talla relativamente pequeña. Las abejas de esta linea colocadas unicamente sobre
cera estampada en 4,9 mm la han estirado sin el menor problema. En general la
transición es bastante más difícil.
Dicho ésto, es también verdadero que la abeja es " flexible " en cuanto a la
talla de las celdillas que ella edifica. Las de las partes superiores, que son
las que almacenan la miel, pueden medir, para abejas europeas, hasta 5,2 - 5,3
mm, mientras que en el nido de cría es de 4,8 - 4,9 mm (medidas tomadas en 1890,
antes del ensanchamiento de las celdillas).
La talla de las celdillas varía un poco, según las diferentes razas. Las abejas
Africanizadas son conocidas por el tamaño pequeño de sus celdillas,
proporcionalmente más pequeñas (entre 4,6 y 4,9 mm). Las ceras estampadas para
la abeja africanizada son por lo tanto más grandes, de 4,8 a 4,9 mm, que las que
ellas mismas construyen, de 4,6 mm.
La diferencia de talla de la abeja Africana en relación a la europea es, en
definitiva, menor en 1890 que en 2003. Las medidas morfológicas hechas sobre
abeja europea sont décalées, incluso las artificiales, porque se han acomodado a
este "ensanchamiento" realizado por el apicultor. Por el contrario se ignora si
las pequeñas celdillas de construcción salvaje por la abeja africanizada son la
base de este "principio" de resistencia que ella manifiesta. Algunos han llegado
a plantear la cuestión de si las viejas ceras de celdillas pequeñas no sería el
screto de los enjambres silvestres alojados en diferentes refugios..
En 1880-1890, antes de los primeros ensanchamientos de la cera estampada (considerados
100 años después como "manipulaciones"), la medida para la abeja europea era
entre 4,8 y 4,9 mm. En el 2003 no es pues aberrante querer dar a nuestras abejas,
no un tamaño de celdilla elaborado por una lógica humana conocida por su
antropomorfismo, sino todo lo contrario, el tamaño que geneticamente la abeja
tiene fijado desde siempre.
En efecto, el ensanchamiento de la celdilla de abeja ha preocupado a los
apicultores durante algunos decenios, concretamente entre 1890 y 1930. Fue
Baudoux, creo, el mayor defensor de este invento. Se obsesionó con el slogan "cuanto
más grandes nuestras abejas, mejores serán nuestras cosechas ". Es necesario
reconocer que ciertos investigadores, amaters por lo general, señalaron que a
partir de celdillas de 5,75mm se producen graves desequilibrios
En los años siguientes a la guerra, un Sueco había incluso conseguido "fabricar"
una abeja tan grande como un avispón. A parte de una corta y aterradora noticia
sensacionalista, nada más se supo de esta abeja gigante con la que el vulgum
pecus -así en el original- se aterrorizaba por sus posibles picaduras
hitchconianas.
Señalemos que los Lusby, apicultores profesionales de los U.S.A. (http://www.beesource.com/pov/lusby)
han constatado que al reducir el tamaño de la celdilla, la presión de varroa en
ciertas colmenas(1) disminuye fuertemente hasta el punto de no tener necesidad
de administrar ningun tratamiento. Luego otros apicultores como la Sueca
Oesterlund han hecho las mismas constataciones.
A este respecto, se debe resaltar el noble " integrismo " (una vez no hace
costumbre) de los Lusby, que no han utilizado el menor tratamiento, ni contra la
acariosis ni contra varroa. Con la primera plaga, sus 1 000 colmenas se quedaron
en 400. Al introducir celdillas de 5,1 mm, su colmenar rapidamente alcanza los
900 enjambres.
Con la segunda calamidad, la varroa, se quedaron con 104 unidades, pero una
segunda reducción del tamañ les ha permitidio rehacer completamente sus apiarios.
Desde entonces las pérdidas son excepcionales .
Antes de cantar victoria conviene añadir rapidamente que un " gran número (!!!)
de colmenas se niegan a este regreso, es decir, al tamaño de las celdillas
originale. Es más, se vuelven, como por azar, muy sensibles a varroa.
Para estas colmenas es posible admitir que el tamaño de la celdilla agrandada se
encuentra ya adquirido geneticamente, pero la persistencia de la sensibilidad de
estas colmenas a varroa ha hecho que hayan desaparecido. No olvidemos que no han
recibido tratamiento de ningún tipo. Dicho de otro modo, la selección natural,
en toda su radicalidad, renace así con todos sus derechos.
Que yo sepa, todos los apicultores que se han negado a tratar, cada por su razón,
no han constatado ningún " nacimiento " de resistencia a la varroa. Todas las
colmenas están muertas, cada una a su manera, pero sin excepción alguna. Allí
donde el conjunto de la cabaña apícola ha muerto, toda selección se vuelve
ilusoria. Las cepas llamadas " resistentes a varroa " que me han sido confiadas
están todas muertas, aniquiladas por la varroa. Ni siquiera me ha sido posible
cruzar, mediante ensayo, dos de estas " cepas resistentes " por lo rápida que ha
sido su desaparición.
Sin ninguna duda, los resultados obtenidos gracias a las celdillas pequeñas
dejan ver una verdadera posibilidad : la de la selección por el apicultor, si
efectivamente al reducir las celdillas al tamaño llamado natural y absteniéndose
de tratar, se terminaría por seleccionar una cepra bastante más resistente (tolerante
a varroa, por lo tanto sin sucumbir). En realidad no se está haciendo otra cosa
que lo que hizo el Hermano ADAM cuando la acariosis diezmó sus colmenas entre
1917 y 1919.
Si la celdilla llamada natural nos presenta efectivamente esta posibilidad, es
posible esperar que por fin el apicultor dispone de útil concreto de selección o
la causa y el efecto serían claramente establecidos. Ésto no es lo mismo que
esforzarse en el recuento de varroa con la ayuda de los múltiples métodos
disponibles.
Nadie parece conocer las causas exactas que provocan una disminución de varroa
en la celdilla de talla natural. Algunos hablan de falta de espacio, otros, como
yo, piensan que la reducción del tamaño de la celdilla tendría como consecuencia
un ligero aumento de la temperatura del nido de cría. En efecto, para una
celdilla que mide 5,75 mm, hay 700 celdillas por dm2, mientras que para 4,8 mm
hay 000 celdillas por dm2. Por lo tanto, cuanta mayor densidad de puesta, mayor
temperatura en el nido de cría podrá acumularse. Dejando aparte las habladurías,
estas elucubraciones teóricas no son sólo puras suposiciones. Por el contrario,
si mis informaciones son exactas, la abeja india, la cerana, tendría una
temperatura de puesta superior en 2°C en relación con nuestra abeja. Esta
pequeña diferencia sería suficiente para desviar a las varroas de las celdillas
de obreras a las de zánganos.
Los defensores de la celdilla pequeña consideran además que las constataciones
de Baudoux se revelan inexactas en lo referente al aumento del 10 % de los
rendimientos en miel si se aumenta el tamaño de la celdilla. Lo contrario sería
verdadero porque la "pequeña abeja" ofrece menos resistencia al viento y dispone,
para una misma colmena, entre un 25-30 % de abejas de más;
La cuestión que se presenta : " Está permitido decir que disponemos de un nuevo
medio de lucha biológica contra varroa ? ".
La respuesta es " NO ".
Es necesario controlar si no nos encontraremos, sino ante una mentira, si ante
conclusiones precipitadas o incluso delante de uno de esos casos particulares
tan frecuentes en apicultura. Sean las que sean las conclusiones en Suecia,
Alemania o los USA, no tienen que ser las mismas en nuestro país. Ya se han
visto demasiados medios, sistemas, medicamentos milagrosos, etc… zozobrar para
perder toda ansia ante cualquier prematura buena noticia.
Por esta razón, sólo los ensayos hechos por pequeños grupos de apicultores, de
diferentes regiones, nos dirán, de aquí a algunos años, el crédito que se le
podrá dar a este nuevo sistema de lucha anti-varroatosis.
Ensayos análogos se han realizado un poco a través de todo el mundo, también en
Francia, sin resultados positivos. Es verdad que la radicalidad (tratamientos
cero) y el mantenimiento de sólo las cepas resistentes por los Lusby introducen
un nuevo dato. Ellos, por si solos, ya justifican una nueva serie de ensayos de
control.
Señalemos para finalizar, que los Lusby no han conocido otra muerte total. Los
comentarios de sus experiencias no valoran bastante las numerosas colmenas
restadas "sobre el terreno" ! Además estas pérdidas señalan el alto precio a
pagar para poder finalmente seleccionar una abeja, no libre de varroa, sino
unicamente capaz de vivir con.
Si este método de lucha contra varroa es un fracaso (no sería el primero), a
pesar de todo nos quedaría un consuelo : el regreso al tamaño natural de la
celdilla de abeja. Este retorno debe ser puesto en valor. Sería muy extraño que
pudiese dañar a la abeja… y si los ensayos objetivos lo confirman.
Raymond Zimmer - Traducción : Roman
Gracias a Jean-Claude y a Jean-Marie por su ayuda para rematar este texto.
con la amable autorización de la revista
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